¿Por qué siento que todo el mundo me ataca?

¿Te encuentras moviéndote por la vida siempre a la defensiva, preparado para el próximo ataque? Tal vez ves mundo como un lugar de conflicto, y te resulta difícil confiar en la gente. Parece que todo el mundo está fuera de sí, ¿verdad?

Ser cauteloso en sí mismo no es algo malo. Pero si este nivel de precaución te ha puesto en un estado de alerta máxima y te encuentras constantemente cuestionando los motivos de todos los que conoces, entonces puede haber algo más en juego.

Vamos a explorar en este artículo algunas de las razones por las que te puedes sentir así, y las diferentes maneras en las que esto te frena en la vida.

La buena noticia es que no tienes que sentirte así para siempre. La confianza se puede construir, y los pensamientos, comportamientos y percepciones se pueden cambiar. Aunque es verdad que esto va a requerir trabajar en ello.

¿Por qué me siento así?

Los patrones de creencia de este tipo, normalmente, provienen de experiencias pasadas.Las experiencias que tenemos al crecer forman nuestros esquemas, nuestra percepción del mundo. Esto es una gran noticia si tenemos una educación segura y estable. Al contrario, si no es así.

Cuando evaluamos constantemente lo que hace la gente, como si necesitáramos tener siempre la guardia alta, estamos viviendo una perpetua desconfianza. La confianza se forma – o no se forma – en nuestras primeras relaciones. Eso es porque como niño somos los más vulnerables. Dependemos casi totalmente de los adultos cuando somos niños, y sin una alternativa ponemos nuestra confianza en sus manos.

Si encuentras difícil confiar en la gente, podría valer la pena mirar estas primeras relaciones. ¿Te sentiste seguro y protegido? ¿Tu familia te amaba y te protegía? ¿Te sentiste apoyado y cuidado?

Si luchas con la confianza, puede ser porque nadie se ganó tu confianza mientras crecías. Tal vez tus padres estaban luchando con sus propios problemas, discutiendo mucho o eran emocionalmente inestables. Tal vez las personas que debían cuidarte y guiarte terminaron traicionándote de alguna manera. O tal vez sufriste crueldad o abuso (verbal, emocional, físico) a manos de tus padres, hermanos – o en el patio de la escuela.

Puede que hayas crecido con padres que eran muy suspicaces y te decían cosas como: “Tienes que cuidarte a ti mismo, no se puede confiar en nadie”.

La confianza es algo que se gana. Si nunca experimentamos su seguridad de niño, vamos a ser reacios a darla fácilmente en nuestra vida adulta.

¿Pero por qué la falta de confianza es un problema?

Vivir la vida a la defensiva puede causarnos una gran cantidad de problemas. Hay distintas investigaciones que muestran que la forma en que leemos las intenciones de otras personas moldea nuestras experiencias en el mundo. Si nos movemos por la vida de forma paranoica y sospechosa, entonces nuestras experiencias serán bastante miserables.

Es probable que nuestras relaciones también se vean afectadas. Las amistades y relaciones profundas se forman a través de la capacidad de ser vulnerables. Nunca podremos entregarnos completamente a una relación si siempre estamos en guardia esperando que nos traicionen.

Podríamos terminar alejándonos involuntariamente de nuestros amigos o incluso aislándonos completamente.

Cambiar la perspectiva

¿Qué pasaría si le dieras la vuelta a todo el asunto y en su lugar consideraras que todo en el mundo está realmente ahí para ayudarte? Tal vez incluso las cosas malas, ya que nos permiten crecer y desarrollarnos. Hay un término para esto: pronoia (es lo opuesto a la paranoia). Paulo Coelho expresa este concepto en El Alquimista con las palabras, “cuando quieres algo, todo el universo conspira para ayudarte a conseguirlo”.

Pueden suceden cosas malas, eso está claro, pero en general hay mucho bien en el mundo. Nunca lo olvides. Hay mucha gente buena como tú que sólo desea lo mejor para ti.

Lo interesante de la confianza es que, en última instancia, se reduce a nosotros. Tenemos que aprender a confiar en nuestros propios juicios. Hay todo un espectro de confianza ahí fuera, y necesitamos confiar en nosotros mismos lo suficiente para poder hacer esa llamada.

Cuando la paranoia se convierte en algo más arraigado: Trastorno de Personalidad Paranoica

Aunque todos podemos sufrir leves ataques de paranoia de vez en cuando (por ejemplo, pensar que la gente se ríe de ti o preocuparse innecesariamente por ser despedido del trabajo), si este tipo de pensamientos persisten durante un largo período de tiempo, entonces puede ser una señal de enfermedad mental. La ideación paranoica es un síntoma de la esquizofrenia, el trastorno esquizoafectivo y el trastorno de personalidad paranoica (cuando se combinan con otros síntomas). La ansiedad y la depresión también pueden hacer que te sientas así.

El trastorno de personalidad paranoide se manifiesta como un patrón de desconfianza de larga duración. Alguien que sufre de TPP casi siempre cree que los motivos de los demás son sospechosos. Debido a esto, pueden parecer controladores, críticos o reservados, y sus sospechas pueden incluso llegar a causar que actúen de manera retorcida.

¿Cómo puede ayudar la terapia?

La terapia puede ayudarte a llegar a la raíz de donde provienen tus problemas, y apoyarte en la construcción de sentimientos de confianza una vez más. Son las personas de nuestro pasado las que merecen nuestro dolor, ira y desconfianza, no las personas que nos aman y apoyan hoy en día. Cuando dejamos nuestros problemas sin resolver, lo que tiende a suceder es que terminamos haciendo nuestro daño a la gente equivocada. Tu psicólogo te apoyará para que trabajes en la dinámica de las traiciones pasadas para que puedas expresar este dolor donde se merece. Y cuando esto sucede, te abres a experimentar el amor y la confianza, tanto con los demás, como con el mundo mismo.

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