El «síndrome de la cueva»: Permanecer en casa incluso después de que termine la COVID-19

¿Te preocupa volver a entrar en el mundo post-COVID?

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El término “síndrome de la cueva” de la caverna o de la cabaña fue acuñado por un psiquiatra de Florida para describir a las personas que estáis asustadas o no queréis volver a entrar en la sociedad post-pandémica incluso después de recibir la dosis de la vacuna, porque os habéis acostumbrado demasiado al aislamiento.

Puede que sea impensable, pero algunos de nosotros estamos llevando lo del aislamiento social demasiado lejos.

Al principio, las medidas de distanciamiento de Covid-19 eran difíciles de asimilar: se acabaron los conciertos, las discotecas y las grandes fiestas, las comidas en restaurantes y las horas de cóctel también sufrieron un fuerte retroceso. Para todos, la «nueva normalidad» consiste en: estar en casa, charlar con los amigos por Zoom cuando te sintieras solo, y comprar exclusivamente a domicilio.

Inevitablemente, empezasteis a adaptaros. Pero tal vez parte de esta adaptación se mantenga durante demasiado tiempo debido al miedo despertado por la pandemia.

Con la promesa de que en los próximos meses la mascarilla deje de ser considerada de uso obligatorio, y con la proximidad del clima cálido muchos estáis haciendo planes para el verano y el otoño, deseosos de que la vida vuelva a la «normalidad» anterior a la pandemia.

Pero aunque resulte algo curioso no todos estáis contentos con el fin de la vida de encierro provocado por las restricciones de la COVID-19.

El síndrome de la cueva

Estamos empezando a ver una tendencia en el mundo en general llamada «síndrome de la cueva». Puede afectar tanto a los introvertidos como a los extrovertidos, ya que la mayoría de las personas entráis en algún punto intermedio de ese espectro.

Después de un poco más de un año de aislamiento, muchas personas que habéis desarrollado un conocimiento íntimo de lo que significa el aislamiento social tenéis miedo de volver a la vida anterior, algunos de vosotros a pesar de estar ya totalmente vacunados. 

El síndrome de la cueva se produce cuando las personas mostráis apego a esta situación de Covid-19. No apegados al virus en sí, por supuesto, sino apegados al hogar, a la ansiedad de la incertidumbre y a los efectos que tiene en la vida diaria.

Este término «síndrome de la cueva» ha aparecido en los titulares de las noticias y en las redes sociales, un término que describe a las personas que podéis no estar tan dispuestas a reanudar su vida normal cuando la pandemia de COVID-19 llegue a decaer.

Pero, aunque describe con exactitud la auténtica lucha de quienes os esforzáis por volver a la vida normal cuando las restricciones disminuyan, muchos psicólogos dicen que es un término que simplifica y patologiza las cosas. Esto lo profundizaremos un poco más adelante.

Los introvertidos y la ansiedad o miedo

Esto puede ser especialmente problemático para las personas que sufrís trastornos de ansiedad que ya suponen la amenaza de crear tendencias agorafóbicas (la agorafobia es esencialmente el miedo a salir de casa).

Al interiorizar ya la ansiedad por los acontecimientos del mundo en general, las personas que soléis encerraros en sí mismas os veis esencialmente encerradas por el miedo y os volvéis reacias a salir de casa. Incluso para hacer las compras, asistir a un procedimiento médico o recibir la vacuna.

Los extrovertidos también podéis resultar afectados

La forma en que los extrovertidos desarrolláis este trastorno es similar a otro fenómeno psicológico conocido como síndrome de Estocolmo. Con el síndrome de Estocolmo, un rehén puede empezar a sentir una especie de compenetración con los secuestradores.

El hogar, y el miedo familiar a la incertidumbre, empiezan a convertirse en un hábito de vida disfuncional.

¿Rehén de un virus?

Sólo en nuestra situación actual, la identificación con el agresor significa la identificación con el hogar e incluso con la propia pandemia.

Por el momento y en un futuro inmediato, es probable que nada cambie. Las vacunas avanzan con lentitud, todavía hay que realizar esfuerzos de distanciamiento y utilizar mascarillas. Pero con el descenso de las cifras y el aumento de las vacunas, este reto tiene un final a la vista.

¿Las personas que os habéis apegado a la «nueva normalidad» podréis volver a la transición?

Incluso si el virus desapareciera, sigue existiendo la posibilidad de que una persona con el síndrome de la cueva decida permanecer en casa, ya que ha interiorizado el estilo de vida actual en una línea de conducta disfuncional. Seguramente ya exista una lista con una infinita cantidad de excusas para quienes deseáis quedaros en casa.

Salir de la cueva

¿Significa esto que estoy mentalmente enfermo por gustarme la comodidad de trabajar desde casa y tener menos obligaciones sociales? 

No necesariamente. No podemos negar la conveniencia de estos avances y, de hecho, en muchos aspectos facilita legítimamente la vida. Pero el peligro es el apegarte demasiado hasta el punto de que interfiera en tu vida, incluso de cara a la vuelta a la normalidad.

Como comentamos anteriormente muchos psicólogos dicen que el “síndrome de la cueva” es un término que simplifica y patologiza las cosas, ¿a que se referirán exactamente?

Steven Taylor, psicólogo clínico de la Universidad de Columbia Británica dice “No es un síndrome, porque puede haber cualquier número de razones por las que una persona decida permanecer en casa».

Es necesario entender que aún es demasiado pronto para llegar a una conclusión concreta. Aunque este término está ganando popularidad incluso antes de que la pandemia haya terminado, no es posible saber hasta qué punto nos seguirá afectando una vez que la crisis haya terminado.

En este momento es realmente difícil evaluar o entender la gravedad de estos problemas porque todo el asunto está todavía en curso. Así que una persona podría estar bastante ansiosa ahora mismo por salir de casa, pero una vez que la pandemia haya terminado, esa persona podría estar bien.

El final de una persona puede no ser el final de otra

A estas alturas de la pandemia, no hay un final claro.

“El final de la pandemia es diferente para todos. Lo más probable es que la pandemia se convierta en una endemia«, dice Gordon Asmundson, psicólogo clínico y profesor de psicología de la Universidad de Regina

Dijo que el término «síndrome de las cavernas» es demasiado amplio y abarca cualquier razón que una persona tenga para no salir de la casa, incluyendo el hecho de que es más conveniente trabajar desde allí, o que resulte más barato hacer estudios en línea.

Con un término que incluye tantas razones para no querer salir de casa, o aliviar las restricciones COVID-19, es posible que sean pasados por alto diagnósticos más serios en juego.

«Una consideración clave es si salir de la cueva es un inconveniente o una carga emocional, y un desafío casi insuperable, y en este último caso, quizás hay otros diagnósticos que son más específicos y útiles»

Gordon Asmundson

El estrés y otros problemas

El estrés general de la pandemia no perdurará en la mayoría de las personas.

«La mayoría volveréis y os recuperaréis, pero no todo el mundo tendrá esta fortuna», dice el psicólogo Steven Taylor. «Este es un gran problema en este momento, tratar de estimar la proporción de personas que superarán este evento estresante y necesitarán ayuda psicológica, esto resulta realmente difícil de predecir».

Esto no quiere decir que la pandemia no haya tenido efectos negativos en la salud mental de las personas.

«La pandemia está teniendo un mayor impacto en las personas que tenéis condiciones preexistentes. Y en algunas personas está creando nuevas condiciones, como el trastorno de estrés postraumático, especialmente en los trabajadores de primera línea», dijo Asmundson.

Y parte del desafío actual es que, durante la mayor parte de la pandemia, las personas con trastornos de ansiedad y pánico habéis podido permanecer en casa y evitando las causas de ansiedad, lo que en realidad empeora las cosas.

«La evitación es uno de los principales combustibles del fuego de la ansiedad y el estrés«, dijo. «Es una estrategia de afrontamiento realmente eficaz a corto plazo, evitas lo que te estresa, te sientes mejor, pero a largo plazo la evitación tiene un coste y empiezas a perder oportunidades para aprender que a menudo sobrestimas la cantidad de amenazas que hay».

¿Debo preocuparme?

Aunque el «síndrome de la cueva» puede ser un nombre pegadizo, pero es posible que haga justicia a las razones por las que no queréis salir de casa.

Prestar atención a cómo os sintáis después de que las restricciones sean levantadas será muy importante para aquellos que podéis llegar a estar más ansiosos de lo habitual. Si las restricciones se han levantado pero aún temes ir al supermercado, puede tratarse de algo más serio.

«Una vez que las restricciones desaparezcan y pasen semanas o meses y todavía estés dentro y sigas muy asustado, eso podría ser una indicación de que podrías necesitar algo de ayuda, particularmente si la ansiedad está interfiriendo con tu vida»

Steven Taylor

Si te encuentras abrumado en las semanas y meses posteriores al final de la pandemia de COVID-19, o al menos cuando se levanten las restricciones, es necesario que busques ayuda profesional.

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