26 – El Efecto Pigmalión

Jota: Muy buenos días a todos! Aquí estamos otro día más para hablar de salud mental y hoy estamos de nuevo con nuestra amiga Paula Massa, psicóloga experta en Terapia Online, con casi 20 años de experiencia haciendo terapia y más de seis años haciendo terapia online. Además, es supervisora de casos y apoyo del equipo de Psicología Online Avanzada. Muy buenos días, Paula. 

Paula: Buenos días, Jota. 

Jota: ¿Qué tal, cómo estás? 

Paula: Encantadísima de estar aquí contigo. 

Jota: Genial. Me alegra mucho, porque hoy vamos a hablar de una cosa, que yo, por lo menos con el término, no lo conocía mucho, aunque sí que he oído casos así y que va a ser me parece que muy enriquecedor para todos. Cuéntanos, ¿de qué vamos a hablar hoy? 

Paula: A mí me parece un fenómeno muy, muy interesante, que ha despertado mucho interés y que ha llevado a muchos estudios, y es el efecto Pigmalión. 

Jota: Fíjate, el efecto Pigmalión. Probablemente mucha gente, no lo sé, puede que no, pero le pase como a mí, que simplemente escucharlo diga no sé qué es, y bueno, pues empecemos por ahí. Cuéntanos, ¿qué es el efecto Pigmalión? 

¿Qué es el efecto Pigmalión?

Paula: Bueno, el efecto Pigmalión es esa tendencia que tenemos todos a establecer ciertos juicios, ciertos prejuicios, mejor dicho, sobre algo o alguien, que va a suceder, de tal forma que al final nuestro comportamiento tiende al cumplimiento de ese juicio previamente establecido y que incluso podemos hacer como una cierta selección de la información, es decir, focalizar la atención en aquellos datos que llevan a cumplir con lo que en un principio nos habíamos establecido. Nos establecemos una etiqueta o una profecía, llámalo como quieras, y a partir de ahí, pues digamos que eso, que en principio parecía solamente una cuestión de adivinación, pues al final se cumple. 

Jota: Vale, genial. Yo como he mirado un poquito que era, lo he entendido muy bien, pero no sé si la gente que no sepa exactamente lo que es, sigan con la duda después de todo esto. 

Paula: Pues voy a poner un ejemplo, ¿te parece? 

Jota: Eso te iba a pedir, si si. 

Paula: Como te conozco ya Jota. 

Jota: Si, ya me conoces. 

Paula: ¿O no sé si es el efecto Pigmalión? 

Jota: Puede ser, yo creo que es un poco de todo, efectivamente. 

Un ejemplo del Efecto Pigmalión

Paula: Pues mira, el efecto Pigmalión se da mucho en el terreno educacional, en el terreno de los profesores. Un profesor, desde el primer día de clase, ya por su experiencia, por sus conocimientos, por lo que sea, viendo a todos sus alumnos, sería capaz un poco de decir quién cree que va a ser un buen alumno y quién cree que sin embargo, no va a terminar el curso con éxito. ¿Qué es lo que ocurre? Que generalmente acierta y puede acertar porque efectivamente tiene mucha experiencia, porque tiene muchos conocimientos, pero el profesor es profesor, no es adivino. Y lo que ocurre, lo que puede al final pasar al final de ese curso, es que el profesor se haya volcado, se haya involucrado mucho más en la formación de ese alumno que consideró desde un primer momento que iba a ser el bueno, y todos aquellos resultados y todos aquellos datos que cumplan con esa idea previa es en los que principalmente se estaría fijando para también poder dar, por ejemplo, una buena calificación. ¿Es un ejemplo válido? 

Jota: Genial. Además, precisamente es lo que te iba a comentar. Yo no lo sabía, pero había escuchado estudios que se han hecho, no sabía que era precisamente sobre el efecto Pigmalión. Y es que yo había escuchado un estudio que se había hecho en alguna escuela en la que se le dice al profesor para que él no tenga que hacer esa evaluación que tú comentas, se le dice los alumnos que son buenos y los que son malos, se le da un listado y te dicen estos son buenos y estos no lo son. Y efectivamente el profesor cumple con eso y el grupo de gente que le habían dicho que era buena es la que es buena y la que le habían dicho que no era tan buena, pues tiene unas calificaciones peores. Y resulta que todo esto se le había dado de manera azarosa. No se había contrastado de ninguna forma que unos fueran buenos y otros malos. Entonces, efectivamente cumple un poco esto que comentas.

Paula: Sí. 

Jota: Me parece genial el ejemplo, yo creo que quien no hubiera escuchado sobre esto se le hace ya una idea de lo que ocurre. Pero yo tengo aquí una intriga porque se me ocurren muchos otros sectores y no estoy seguro de si esto es efecto Pigmalión o no lo es. Se me ocurre desde en pareja, que tú tengas unos temores sobre tu pareja de que pueda o vaya a hacer ciertas cosas y que el simple hecho de que tú lo pienses, que lo verbalices, que se lo hagas ver, hace que eso ocurra? ¿Podría ser también efecto Pigmalión? 

Profecía autocumplida: el efecto Pigmalión en negativo

Paula: Si, si, si, podría ser perfectamente. Generalmente utilizamos el término efecto Pigmalión para cuando es una profecía positiva, de algo bueno que va a suceder, que va a ocurrir generalmente, pero al final el efecto es el mismo. En negativo, en Psicología lo llamamos profecía autocumplida. Y viene a decir un poco lo mismo pero, pero si, tal y como tú lo estabas contando, por ejemplo en mi relación de pareja, pues por otras experiencias anteriores que yo he tenido puedo tener ciertos temores, ciertas inseguridades, de tal forma que hagan que yo me acabe comportando así en mi relación, como para que se acabe cumpliendo aquello que tanto temo. O bien que se cumpla, o bien que me quede con esa información que me lleva a creer que se está cumpliendo, se haga ahí como una atención selectiva, como te decía antes, no? 

Jota: Y luego también puede ser que haya ciertos pensamientos que tenemos asociados a ciertas personas por su nacionalidad, por su, no? Y que tú ya des por sentado que va a ocurrir ciertas cosas y puedas inducir a ello también. Tanto positivo como negativo, ¿no? 

Paula: Los famosos y entre comillas, dichosos prejuicios que todos tenemos y todos los tenemos porque somos controladores por naturaleza. Entonces, claro, ante la incertidumbre, ante el no saber, nuestra cabecita decide rápidamente colocar una etiqueta, colocar pues lo que llamamos una profecía del comportamiento sobre alguien, de algo que va a suceder. Jugamos un poquito a ser adivinos, de tal forma que muchas veces muchas de esas cosas que queremos adivinar al final se cumplen. No porque lo seamos, no porque seamos adivinos, sino porque nosotros hacemos, porque finalmente así suceda de forma inconsciente, claro está. Mira, es una estrategia que se utiliza mucho en el marketing, en la publicidad, por ejemplo. Es una manera que podemos hacer o que podemos utilizar para, por ejemplo, la venta de un producto. 

Jota: Fíjate, que curioso. Cómo de habituales, porque dices que todos lo hacemos de manera inconsciente, estamos constantemente evaluando y haciendo este tipo de cosas, de tener un pensamiento sobre algo que puede hacer alguien y vamos, o intentamos inconscientemente que eso ocurra, o no es tan así.?

¿Cómo de habitual es que se dé este efecto Pigmalión?

Paula: No deberíamos. No deberíamos estarlo haciendo. Pero tenemos una cierta tendencia, y si bajamos la guardia esto puede pasar en muchas ocasiones. De tal forma que bueno, a mi a consulta no me llegan personas que me vienen hablando de Efectos Pigmaliones o de profecías autocumplidas, pero sí que me hablan de una tendencia al fracaso, a no sentirse queridos y respetados en sus relaciones amorosas, por ejemplo, con una baja autoestima. Muchas veces esta podría ser la razón por la que, bueno pues han creado una teoría a partir de la cual se va a desarrollar su vida, y efectivamente, así sucede, creyendo que de alguna manera, bueno, inconscientemente, nuestro cerebro nos hace creer que así controlamos el mundo. 

Jota: Cuando lo que estamos haciendo es ayudar porque tenemos un pensamiento positivo sobre alguien, o somos ayudados porque alguien ha tenido un pensamiento positivo sobre nosotros, pues tampoco es tan malo. El problema es cuando se da este punto negativo que has dicho que también sucede que el efecto Pigmalión negativo, que lo has llamado 

Paula: Profecía autocumplida. 

Jota: Profecía autocumplida. ¿Cómo podemos al menos intentar que esto, ya que es negativo, evitarlo tanto sufrirlo, que la gente no tenga ese pensamiento negativo hacia nosotros y que eso se vaya a cumplir, como el no hacerlo nosotros por anticipado? 

¿Cómo podemos intentar no sufrir del efecto Pigmalión?

Paula: Bueno, pues primero ser conscientes de que existe el fenómeno en cuestión. Entonces ya a partir de ahí nos debemos de cuestionar determinados pensamientos previos a realidades. Darnos cuenta que el contenido de muchos de nuestros pensamientos pueden estar debidos a una anticipación que en realidad estamos juzgando algo que todavía no ha pasado, que no ha sucedido. Ser muy conscientes de lo que es la realidad. En el trabajo con el pensamiento que hacemos en terapia, esto lo llamamos confrontación del pensamiento. Si yo estoy pensando que mañana va a llover, yo puedo prepararme para mañana la lluvia, por supuesto, pero en el supuesto caso de que la lluvia a mí me generara quizás un sufrimiento, no tiene ningún sentido que yo lo esté sufriendo ahora, porque todavía no está lloviendo. No sé si se entiende. 

Jota: Si. Yo pensaba un poco más el poder aprovechar esto, porque te he dicho, aquí hay dos cosas que te quiero comentar por un lado, te preguntaba cómo evitar tanto recibir como dar ese efecto Pigmalión negativo, pero a lo mejor también es algo innato que tenemos nosotros para protegernos, el tener ese pensamiento y lo que queremos es evitar sufrir o poner en riesgo algo al anticipar esta parte. 

Paula: Para el cerebro humano la falta de control ya es una amenaza. Es algo que nos cuesta mucho aceptar, que no todo lo podemos controlar. Y de primeras, cuando el cerebro no controla, entonces lo que muchas veces hace es inventarse ese control. Es imaginárselo, como si dijéramos, vale? Entonces sí, puede ser una protección en ese sentido, porque muchas veces no nos hace sufrir más una mala noticia, sino quizás la incertidumbre hasta llegar esa mala noticia. Esto se observa mucho en el terreno de la Psicología de la salud, con el tema de las enfermedades, del afrontamiento de enfermedades. Yo trabajo con algunos pacientes oncológicos, por ejemplo, y he de reconocer que quizás es más duro el proceso de no recibir un diagnóstico, de no saber muy bien qué es lo que tienen hasta que finalmente llega el diagnóstico, aunque sea malo. Es decir, para nuestro cerebro, ya te digo, puede ser muchísimo más inquietante la ausencia de información. El efecto Pigmalión se fundamenta un poco en eso, en darnos esa información que, aunque no sea cierta, nos hace creer que lo es, por lo menos, de alguna manera nos acerca a, entre comillas, la certidumbre. 

Jota: Claro. ¿Hay alguna forma porque esto se podría usar en nuestro favor, me refiero, de generar esa expectativa positiva en los demás, en el ámbito que sea, para que se espere de nosotros algo y que se auto cumpla, no? 

Paula: Fíjate que no lo había pensado tanto desde el yo generar esa expectativa en ti, ¿no? O sea, sí que lo veo más fácil de trabajar y utilizarlo a nuestro favor desde el que establece su propia profecía, me entiendes? Porque date cuenta que la profecía o el efecto Pigmalión vamos a tratarlo en positivo, vale? Me gusta mucho más. No solamente es con personas, también puede ser con cosas que vayan a suceder, con hechos, con situaciones, por ejemplo. Entonces, saber que existe este fenómeno nos puede llevar a que sin engañarnos realmente y siendo conscientes de ese afán controlador de nuestro cerebro que muchas veces le lleva a inventarse la información, quizás inventarnos la información, saber que nos la estamos inventando, nos puede llevar a un comportamiento mucho mejor en favor al logro de objetivos. Por ejemplo, ¿vale? Lo que tú dices de que yo pueda generar en ti unas expectativas, hombre, pues sí, supongo que es así como lo utilizan en el marketing, no? En la publicidad, o sea, yo te vendo la moto, yo te hago creer que yo quizás voy a ser la mejor alumna de tu promoción, no? Y desde el primer día soy muy buena vendedora, soy muy buena comercial y te he convencido. Y entonces tú inviertes todos tus esfuerzos en enseñarme todos tus conocimientos para que yo finalmente sea la mejor. Podría ser, podría ser que lo utilizaces, que lo utilizasemos, vaya. Supongo que en el marketing y en el ámbito de la publicidad, es así como se hace, no? 

Jota: A mí me gustaría pensar que los ejemplos que estamos poniendo sobre los profesores, que efectivamente entiendo que quieran sacar el potencial de su mejor o sus mejores alumnos, pero me gustaría pensar que también intentan que sus peores alumnos progresen y avanzan dentro de sus capacidades, no?

Paula: Claro, es que ese es el peligro que tiene el efecto Pigmalión, que es muy selectivo, y entonces, quizás por culpa de un efecto Pigmalión, lo que hago es desatender al resto.

Jota: Pero un buen profesor no debería desatender a un alumno, por el hecho de pensar que tiene menos capacidades. 

Paula: Por eso, en el mundo del profesorado y en el mundo de la docencia no deberíamos de dejar que el efecto Pigmalión se cumpla. Estaría muy bien si sólo tengo un alumno, pero si tengo 50 en clase y sólo creo que diez van a ser los que superen el curso. Yo con mi propio comportamiento puedo hacer que los 40 restantes fracasen y en realidad no porque sean malos, sino porque a lo mejor no he puesto toda mi atención en ellos. 

Jota: Claro. Comentabas que a terapia no te llega en casos de gente que te diga oye, vengo a terapia por que… 

Paula: Porque sufro el efecto Pigmalión. No, así no. 

Jota: Entiendo que vienen con otro tema y que tú luego descubres que detrás está este efecto. Imagino que de todas formas era una característica paralela en el que va anticipando cosas buenas y malas sin ser a lo mejor el problema principal. Pero en cualquier caso, ¿cómo lo tratas en terapia? ¿Cómo se puede gestionar esto en terapia? 

¿Cómo se trata el efecto Pigmalión en terapia?

Paula: Bueno, yo en consulta les hablo a mis pacientes de este efecto, del efecto Pigmalión y les hago que se cuestionen. Y les digo que se pregunten muy mucho, hasta qué punto esto no está pasando, esto no se está cumpliendo. Ya te digo que generalmente en negativo estamos hablando de la profecía autocumplida, no? La persona que de primeras viene a consulta, a lo mejor por una baja autoestima, porque todo le sale mal o incluso con un estado depresivo, precisamente porque tiene esa manera de contarse el mundo, no? Todo me sale mal, soy un fracaso, no consigo nada, pues le haría que se cuestionase muy mucho hasta qué punto su propio comportamiento no está yendo en dirección a cumplir esta idea que él tiene, no? Sobre lo que le está pasando. 

Jota: Sobre que todo le va mal, y sabes, seguro que en este trabajo fracaso, seguro que me despiden, seguro que tal, y ya eso te va condicionando incluso, ya he metido la pata. 

Paula: E insisto, no sólo hacemos, no sólo nos comportamos como para que eso al final se cumpla, sino que además hacemos una selección de información. Es que a lo mejor no me está yendo mal en el trabajo y yo cualquier crítica, cualquier comentario en negativo, me lo anoto como si fuera un peso enorme a partir del cual vuelve a cumplirse mi profecía. 

Jota: ¿Cómo puedes abrir los ojos a ese paciente que está haciendo, para hacerle ver que está teniendo este efecto Pigmalión, bueno en este caso, la profecía autocumplida, cómo consigues que vea que hay más cosas, que se está auto boicoteando, no, en general?

¿Cómo se hace para que una persona se vuelva consciente de que está teniendo el efecto Pigmalión?

Paula: Bueno, hacemos el trabajo con el pensamiento, el famoso trabajo del pensamiento, que es la base de la Terapia Cognitiva. Y concretamente, como te decía antes, trabajamos la confrontación del pensamiento, hacer que nuestro pensamiento se parezca lo máximo posible a la realidad. Entonces hacemos como ejercicios de objetividad, vale? De cada tres críticas que te hayan hecho, por ejemplo, en el trabajo, en ese trabajo en el que eres tan malo y en el que tanto fracasas, ¿serías capaz de identificar tres halagos, tres refuerzos positivos, tres comentarios buenos con respecto a cómo lo has hecho? Le va a costar, eh, le va a costar y mucho. Pero a veces consiguen encontrarlo. Hay ejercicios de primeras con los que entrenar, porque al final esto es como si fuéramos al gimnasio y quisiéramos fortalecer un músculo, ¿no? Que son los ejercicios de cambio de foco, quizás por el hecho de que se pueda estar produciendo esa tendencia, empezamos un poco con los ejercicios de cambio de foco que, por ejemplo, uno de ellos es uno muy sencillo que recomienda a todo el mundo hacer. Escribir cinco cosas positivas que hayan sucedido en tu día cada día. Ahí, por ejemplo, la persona que tiende mucho la profecía autocumplida, se da cuenta que es muy exigente, que a lo mejor ve como un fracaso que haya perdido el autobús esta mañana, pero sin embargo nunca notaría como algo bueno el primer cafetito que se toma por la mañana, que sin embargo, es delicioso. En este aspecto solemos tender a ser poco generosos y con el ejercicio del cambio de foco de las cinco cosas positivas, pues animamos un poco a esa generosidad, a poner un umbral muy bajo, porque cinco cosas positivas hay que anotar todos los días, entonces yo recomiendo eso, empieza con cosas muy simples, muy sencillas, sé muy generoso con esto. El primer café que me tomo por la mañana, el paisaje que tengo en el trayecto hacia el trabajo, el beso que me ha dado mi pareja esta mañana cuando se iba de casa, el mensaje que he recibido por parte de una amiga de hace tiempo que se ha acordado de mí. Y por último, pues el hecho de tener una casa a la que llegar por las tardes y poderme relajar en mi sofá, por ejemplo, vale? Ya he encontrado mis cinco cosas positivas que no son tan inalcanzables, pero que si no me hubiese propuesto hacer este ejercicio, probablemente no las hubiese tenido en cuenta en el día de hoy. 

Jota: Pues super interesante la verdad. Me ha gustado mucho ver este enfoque porque son cosas que al final efectivamente en mayor o menor medida puede que nos estén pasando a todos, no? 

Paula: Siempre, si, estoy segura. 

Jota: Y hay que darse ese punto de decir, no le damos tanto valor a cosas buenísimas que nos pasan a diario y de repente cualquier piedra en el camino, por pequeña que sea, la vemos como un mundo. 

Paula: Se convierte en un mundo, en el causante de todos nuestros males. 

Jota: No sé si hay algo que se nos escape de lo que estamos comentando, del efecto Pigmalión que sea importante resaltar. 

Paula: Bueno la verdad es que es un tema que da para mucho y a que yo animo a que si hay alguna duda o alguna consulta que alguien quiera hacer, que no deje de escribirnos y que nos plantee que incluso podemos hacer otras partes más sobre este tema y además con ejemplos y casos concretos que nos pusiera nuestra audiencia. Estaría genial, verdad Jota? 

Jota: Genial, nos pueden escribir a podcasts@psicologiaavanzada.es con los comentarios que quieran y ahondamos más sobre esto, claro. 

Paula: A mi me gustaría recomendar, en cualquier caso, una película que a mi me gustó muchísimo desde que era niña. Es la película My Fair Lady, donde la protagonista es Audrey Hepburn y es donde se produce, es una película en la que se produce este efecto Pigmalión, el profesor que confía en ella, que desde el primer momento la ve vendiendo, no sé si eran verduras o flores, llevo mucho tiempo sin verla, me gustaría volverla a ver pronto. Em, y es una persona mal hablada de la cual nunca pareciera que se pudiera conseguir ser una señorita de la época, con un buen comportamiento y una excelentísima educación. Pues este señor, el maestro que se empeña en que de ella va a conseguir pues un diamante, que es lo que él ve, como un diamante en bruto que simplemente tiene que pulir, se pone a pulirlo y al final crea en ella, pues eso, una maravilla de persona, con una educación exquisita, con unos conocimientos y unos niveles culturales excepcionales. A mi es una película que desde pequeña me llamó mucho la atención y que luego más adelante estudiando el efecto Pigmalión, me di cuenta que en esta se estaba dando. 

Jota: Genial, Me parece interesantísimo que lo hayas recomendado y te diría más si quieres la utilizamos para explorar más. 

Paula: Para poderla analizar, vale. 

Jota: En un capítulo futuro y hablamos sobre ello. Te quería pedir como punto final algún consejo que dar a todo el mundo para que seamos quizá más conscientes de este efecto Pigmalión que parece que nos rodea tanto y cómo poder enfocarlo en nuestro favor, no en nuestra contra y poder, bueno, pues eso. 

Paula: Bueno, pues eso, saber que existe. Por supuesto que este efecto se da y que no se da en casos o en situaciones únicas y excepcionales, sino que se da mucho, que se puede dar en muchísimas situaciones de nuestro día a día y que entonces desde ahí, pues que seamos capaces un poco de cuestionarnos y que si se está produciendo un efecto Pigmalión, que valoremos muy mucho de una forma consciente a qué consecuencias me puede traer. Si son favorables, adelante, bienvenido sea. Pero si a cambio está llevando a una exclusión, o está llevando a una discriminación, sin embargo, a otros aspectos de información que también he de tener en cuenta, pues entonces que no, que traté de frenarlo y que trate de equilibrarlo. Esa sería un poco mi recomendación, sobre todo psicoeducación y saber que este efecto existe. 

Jota: Me parece, me parece que nos has aportado un conocimiento aquí muy importante y que todos tomamos notas. A mi me ha servido mucho, sobre todo por una parte que te comentaba, como yo no lo conocía y había mirado un poquito, efectivamente me había enfocado mucho en el tema personal, ¿no? En cómo una persona puede tomar esto sobre otras personas, y tú has hecho ver también muy importante que no solamente es con las personas, sino también con cosas, ¿no? 

Paula: Situaciones. 

Jota: Y situaciones que no tiene que ser solo enfocado en las personas, así que por mi parte de verdad que ha sido todo un descubrimiento conocer todo esto y descubrir poco a poco un poquito más sobre nuestra mente y cómo funcionamos. 

Paula: Y cómo funcionamos, si. 

Jota: Así que Paula, muchísimas gracias. Y dentro de poco nos vemos en otro capítulo.

Paula: Gracias a ti, Jota. Encantada de estar aquí. 

Jota: Que tengas un día estupendo. Hasta luego. 

Paula: Gracias.