Jota: Muy buenos días a todos, un día más aquí para hablar de salud mental y de nuevo estamos con nuestra querida amiga a Paula Massa, que como todos sabéis, es Psicóloga Experta en Terapia Online, con 20 años de experiencia haciendo terapia, más de siete años haciéndolo de forma online y además es supervisora y apoyo del equipo de Psicología Online Avanzada. Muy buenos días, Paula. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
Paula: Buenos días, Jota. Pues encantadísima de estar aquí contigo. Acompañada!
Jota: Sí, efectivamente. Estamos hoy, por lo menos aquí los dos.
Paula: No estamos solos.
La soledad en un mundo hiperconectado: ¿por qué es importante hablar de ella?
Jota: Estamos aunque sea a través de las redes unidos. Y cuéntanos, porque vamos a hablar de la soledad, que es curioso en un mundo tan globalizado, con tanta gente, con todos, tal, que todavía haya gente que esté sola. Háblanos un poco, ¿qué es lo que ocurre?
Paula: Bueno, antes de nada tengo que decir que hoy me he adelantado yo a hacer el chiste.
Jota: Te has adelantado, te has adelantado.
Paula: Bueno, a ver, ¿por qué es importante hablar de la soledad? Pues porque la soledad, a pesar de estar en un mundo hiperconectado, como dices, es un mal bastante frecuente que cada vez está llegando a un mayor índice de casos que llegan a terapia. Entonces, precisamente por esto, porque se está convirtiendo en una problemática bastante generalizada, creo que es importante tratar sobre ella.
Jota: Cuéntanos un poco qué es lo que está ocurriendo para que se den tantos casos.
Paula: Pues realmente que esta hiper conexión de la sociedad en la que vivimos, quizás no sea tan real. Está mediada por elementos muy artificiales, podríamos decir, y hace que esas conexiones a lo mejor sean un tanto superfluas. No es lo mismo estar solo que sentirse solo. Es importante que hagamos esta diferenciación. Como todo en Psicología, en lo que principalmente nos basamos, que no son tanto los hechos y los acontecimientos los que nos hacen sentir de una manera u otra, sino al final cómo lo pensamos, cómo nos lo contamos. Entonces, puede haber personas que estén hiper acompañadas, hiperconectadas y se sientan solas. Sin embargo, hay personas que a lo mejor no tienen tanta abundancia en su círculo social y sin embargo no se están sintiendo solas. Y ahí la diferencia está en eso, en cómo lo interpretan, en cómo se lo cuentan, en su pensamiento, que es en lo que principalmente se trabajaría en terapia para trabajar la soledad.
Cómo afrontar la soledad: calidad sobre cantidad en las relaciones
Jota: Vale. ¿Cómo se trabajaría en este caso esta sensación, este sentimiento que la gente tenga, a pesar de que, como dices, a lo mejor no están solos, igual hay algún acompañamiento, pero la sensación es otra?
Paula: En primer lugar, haríamos una confrontación del pensamiento, recordándonos que a lo mejor no es tanto una cuestión de cantidad, lo que nos hace falta, sino que es una cuestión de calidad. Entonces, vamos a centrarnos más en conectar con aquello que de verdad nos sume. No es tener por tener, sino que tengamos personas a nuestro alrededor que nos sumen, que sean de calidad. Esto, en primer lugar, también será interesante identificar pensamientos negativos sobre la soledad, porque muchas veces los pensamientos que tenemos a este respecto son anticipaciones, son prejuicios basados en el desconocimiento. Igual hay que enfrentarse a ella para saber realmente qué es lo que es. Y en esos momentos en los que estamos solos, trabajemos también pensamientos relacionados con conectar con nosotros mismos. Son momentos en los que nos estamos conociendo, en los que quizás hasta podamos hacer mejor determinadas actividades de autocuidado. Una meditación, quizás, caminar, reflexionar sobre determinadas problemáticas, es preferible en ocasiones hacerlo solo. E incluso otro tipo de actividades. Yo, por ejemplo, promuevo mucho ir al cine solos. No está mal hacer este experimento. Ahí estaríamos ya trabajando más desde la parte conductual. Pero, ¿por qué es importante trabajar la Soledad Jota? Pues porque hay estudios que demuestran que están afectando a áreas de nuestra salud mental y de nuestra salud física, incluso. Y cada vez hay más estudios sobre ello. Por ejemplo, en la salud mental afectan mucho sobre los casos de ansiedad o depresión. Incluso, quizás te diría, antes te comentaba que hay un alto índice de casos que nos llegan a consulta cuya problemática es la soledad. Igual, en ocasiones, esta problemática viene un poco como tapada o disfrazada por un problema de ansiedad o depresión, y es que ese estado de soledad, ese sentimiento de soledad, ha podido acabar derivando en ello. Y sobre la salud física, ¿qué efectos puede tener? Hay efectos sobre la bajada de nuestras defensas, es decir, sobre nuestro sistema inmune. Hay efectos sobre la salud cardiovascular, incluso de la soledad, de la soledad directamente, e incluso en trastornos del sueño. O sea que por eso es tan importante trabajarla. Hay un estudio muy interesante que leía, que decía que la soledad prolongada puede generar efectos sobre nuestro cuerpo como si fumásemos 15 cigarrillos al día. Fíjate lo que te digo.
Reconciliarnos con la soledad: el primer paso para superar su impacto
Jota: Madre mía! Pero aquí estás todo el rato y lo has hecho desde el principio, diferenciando entre la sensación de soledad y el hecho de estar solo realmente. ¿Qué es lo que deberías.? Nos estás hablando de poder conectar, de hacer meditación, pero eso no hace que dejes de estar solo. No habría que animar a la gente a hacer alguna actividad, a buscar amistades, a hacer cosas en grupo. Cuéntanos un poco, porque nos estás animando a hacer algo más introspectivo y estar más en esa soledad.
Paula: Claro, en un primer lugar se trata un poco de eso, de reconciliarnos con la soledad, de no temerla tanto, de que no nos pase nada porque nos encontremos de pronto con ella. En realidad, cuando estamos hablando de esos efectos nocivos sobre nuestra salud, ya sea física o mental, no estamos hablando del estado de soledad en sí. Estamos hablando del sentimiento de soledad, porque que estemos solos realmente es muy difícil. Entonces, por eso en un primer lugar reconciliémonos con ella, no pasa nada, no pasa nada porque nos encontremos en momentos de soledad. Pero como tú muy bien dices, también podemos hacer ejercicios de conectar con las personas. Para ello a lo mejor es interesante y muchas personas lo necesitarían el trabajar en habilidades sociales, por ejemplo, en cómo iniciar una conversación, cómo hacer para poderse vincular mejor a los demás, hablando de forma más general. Luego, también hay actividades muy a nivel grupal, a nivel social, como puede ser participar en voluntariados, en ciertas asociaciones, porque además ahí no solamente estamos conectando con otras personas, sino que estamos desarrollando una parte que es muy humana y que nos hace sentir muy realizados, que es como la del dar cuidado o dar amor. Entonces, claro que sí, desde el punto de vista conductual podríamos trabajar, pero lo que quiero principalmente que quede claro es que no se trata a toda costa de paliar el estado de soledad, sino más bien trabajemos sobre el sentimiento. Cuando está habiendo un sentimiento de soledad, es que a lo mejor no nos lo estamos contando de la manera más adecuada para no sentirnos solos.
Jota: A mí lo que me ha sorprendido más es lo que has comentado de la parte física, porque es más comprensible que una persona que se sienta sola, se sienta en un estado más depresivo, que pueda tener ansiedad. Pero este efecto físico, y además tan severo y grave como comentas, como si fumaras 15 días, que afecte, o sea, 15 cigarros al día, el efecto en el sistema cardiovascular, la baja de defensas. ¿Cómo mejora, si empiezas a aceptar esa soledad, si empieza a no importante tanto; o incluso si ya superas esa barrera y empiezas a relacionarte de nuevo con personas, se recupera esa parte que físicamente te ha afectado?
Paula: Por supuesto que sí. Así debería de ser. Cuerpo y mente forman parte del mismo sistema. Lo que le pasa a nuestra mente le afecta a nuestro cuerpo, pero lo que hacemos sobre nuestro cuerpo también va a acabar afectando en nuestra mente. Entonces, trabajar sobre el sentimiento de soledad, claro que puede ayudar. Evidentemente, no nos va a curar una cardiopatía, no nos va a curar determinadas dolencias en nuestro sistema inmune, por decirlo de alguna manera, o no nos va a solucionar problemas del sueño. O quizás sí, hay un ciclo, el de la soledad, que hace que por el hecho de sentirnos solos, al final nos acabamos comportando de una manera que es auto boicoteadora, contradictoria, a lo que de verdad nos conviene, a lo que de verdad nos interesa. Personas que se sienten solas tienden menos a querer conectar con otras, tienden menos a mostrarse activas. Como en este comportamiento pueden suceder otros que se correspondan con hábitos incorrectos de vida y de ahí que se vea tan afectada nuestra salud. Si al mismo tiempo se está viendo afectada a nuestra salud, también es normal que nos sintamos más solos porque nos sentimos limitados, porque quizás no lo tengamos tan fácil para salir y conectar con otras personas. Hay que tener en cuenta, y esto yo creo que es un lema en la psicoterapia y para cualquier psicólogo a la hora de hacer prevención y a la hora de hacer tratamiento de muchas de las patologías que nos llegan a consulta, y es que actividad y relaciones sociales son la medida preventiva y de tratamiento por excelencia ante la mayoría de problemáticas que se nos presentan en consulta.
Construir un plan de acción para combatir el sentimiento de soledad
Jota: Fíjate. Las dos cosas, además. En este caso, porque pensamos, nos estás comentando cómo aceptar la soledad primero y luego, además, cómo iniciar actividades de algún tipo para relacionarnos con los demás. Quería saber también si en este estado en el que uno se siente solo, la terapia puede ayudar.
Paula: Sí, claro que ayuda. Ayuda a elaborar un plan, porque también esto es algo que no estaba comentando, pero también hay estudios que demuestran que muchas de las personas que se sienten solas, cuando a lo mejor incluso están acompañadas, realmente no están echando de menos a otras personas. Lo que están echando de menos es un proyecto. A veces como que asociamos el proyecto, las motivaciones, el tener un plan con el hecho de que haya otras personas en nuestra vida. También podemos tener un proyecto, también podemos tener un plan estando físicamente solos. Y entonces, en terapia lo que hacemos es un poco ese trabajo de equipo en el que tanto terapeuta como paciente se ponen en modo creativo y construyen un plan de acción, construyen quizás un proyecto para aquella persona que se está sintiendo sola. Poniendo una serie de alternativas, vamos buscando, vamos tanteando, vamos probando, vamos experimentando, como si de una investigación, como si de un experimento de laboratorio se tratara. Pero en primer lugar, importantísimo, validar también el sentimiento de la persona. Explorar qué es lo que le lleva a pensar para sentirse así, cómo ha aprendido a pensar de esa manera y tratar de averiguar cuáles son esas creencias erróneas, porque las hay, seguro, que se pueden desmontar y que pueden hacer que su sentimiento se vea bastante calmado. Luego, como te decía, ya trabajaremos la parte conductual. Elaboración de un plan, habilidades sociales para conectar con otras personas o incluso la búsqueda de esos grupos en los que poder participar y cuanto más si están encauzados en dar amor y cuidado a otros.
Diferencia entre aislamiento y soledad elegida
Jota: Vale. Cuando una persona, por sus circunstancias elegidas o no, se encuentra totalmente aislado, un ermitaño ahí en mitad del bosque, él viviendo solo, ¿le puede estar pasando todo esto o puede estar tan a gusto sin sentirse… sin ningún problema y tan feliz?
Paula: Bueno, dudo que le pasara, dudo que le pasara porque entiendo que es una soledad elegida. Es que tú has dicho algo muy importante, has dicho aislado. Hay que diferenciar entre aislamiento y soledad. El aislamiento es esa soledad no elegida, involuntaria. La soledad, sin embargo, puede ser voluntaria, puede ser buscada. Y muchas veces la buscamos con el objetivo de conectar con nosotros mismos, de ejercitar nuestro autocuidado, como te decía antes. Hay hábitos de autocuidado que creo que incluso es mejor llevarlos a cabo solos. Creo que solos se pueden hacer, solos. Entonces, es verdad que somos animales sociales y que como tal necesitamos la conexión con los demás. No sé hasta qué punto una persona, que no conozco ningún caso, que se tire años en una total soledad, acabaría de alguna manera afectada, física o mentalmente. También habría que averiguar cuáles son los motivos que le han llevado a elegir esa soledad. Probablemente deriven de una problemática previa que realmente sea la que habría que trabajar, que habría que tratar Ya te digo, somos animales sociales y nuestra tendencia es la de conectar con los demás. Podemos hacerlo más o menos, podemos ser más o menos sociales o sociables, mejor dicho. Pero bueno, creo que es un caso bastante hipotético, incluso me atrevería a decir utópico.
Primer paso: Pedir ayuda para superar la soledad
Jota: Sí. ¿Qué podemos recomendarle a una persona que está sintiéndose sola, que no quiere estarlo, que lo está pasando mal, que está afectándole tanto física como mentalmente, como nos has dicho, para que inicie un proceso de salir de ahí? ¿Si recomiendas algo por donde empezar para, como lo has dicho tú, organizar ese plan o directamente lo mejor es que busque una ayuda profesional o hay algún plan que pueda hacer por sí misma?
Paula: Yo le recomendaría que pida ayuda. Pedir ayuda ya es conectar con alguien. Le va a costar, por supuesto que sí, pero cuanto más le cueste, cuanto más hacerse ese planteamiento se le presente resistencia significa que más lo necesita, que más falta le puede estar haciendo. Entonces, yo le animaría a pedir ayuda para que en un primer lugar no se sienta solo o sola con su problema. Ya está teniendo el sentimiento de soledad, que busque ese acompañamiento, esa compañía que la hay, para poder empezar a trabajar en ello. Y luego, a partir de ahí, todo lo que te comentaba antes, empecemos con la aceptación, empecemos con la reconciliación, con la soledad, y luego trabajemos más la parte cognitiva, la parte del pensamiento, finalizando un poco más con la parte conductual, incluso. Al final, aunque yo lo planteo así como pasito por paso, muchos se pueden ver un poco entremezclados. Podemos trabajar el paso uno con el tres al mismo tiempo y de vez en cuando introducimos el dos, depende de la persona.
Jota: Claro, imagino que llegar a esa situación puede venir por mil motivos, que la vida te ha llevado ahí. Puedes haber estado haciendo tu vida en pareja y que esa pareja se haya deshecho por la razón que sea o la vida te ha llevado por otro camino y de repente te encuentres en esa situación. Y dependiendo a lo mejor de lo que te haya ocurrido pues el trabajo será distinto también.
Paula: Exacto. Hombre, como siempre en terapia es muy importante conocer a la persona, conocer cuáles son esas características de su personalidad, qué le definen, para ver cuáles pueden estar siendo quizás un obstáculo para poder trabajar y superar en esto.
Jota: Pues si quieres para cerrar, yo creo que lo mejor es mandar un mensaje directamente a esa persona que nos está escuchando, que no se está sintiendo ahora mismo acompañada, que está sintiéndose solo a pesar de estar aquí con nosotros dos, mandémosle un mensaje para que no se sienta solo.
Paula: Yo le diría que si te sientes solo o sola, no te asustes, no tengas miedo. Aprovecha esta ocasión para conocerte a ti misma, para conectar contigo misma, para cuidarte y proporcionarte muchas cosas que quizás cuando estamos acompañados no podemos hacer. A partir de ahí, anímate a moverte, actívate. Y desde el momento en el que te pongas en movimiento, luego da un paso más y trata de buscar movimientos, actividades que te conecten con los demás. Pero piensa que lo importante no es la cantidad, sino la calidad.
Jota: Pues me parece un mensaje perfecto para terminar. Muchísimas gracias, Paula, por otro capítulo más y espero verte muy pronto.
Paula: Gracias a ti, Jota. Encantada de estar aquí.
Jota: Chao, chao.
Paula: Adiós.