He perdido el deseo sexual ¿Que hacer para recuperarlo?

“He perdido el deseo sexual”. Muchas personas sienten una falta de apetito sexual, una disminución del deseo o libido, que en algunos casos se vive con un gran malestar. Es algo bastante común y puede deberse a muchas causas, en su mayoría psicológicas. Si es tu caso, Andrea García Cerdán, psicóloga, te da algunas pautas para que recuperes tu deseo sexual.

El sexo es un ámbito muy importante en nuestra vida y en nuestra vida de pareja es fundamental. Tener una activa y sana vida sexual nos reporta infinidad de beneficios psicológicos y físicos. Por ello, es natural la búsqueda de una sexualidad satisfactoria. Los problemas sexuales son muy comunes, pero afortunadamente, en la mayoría de casos, son de fácil solución.

Según la Asociación Española de Salud Sexual la pérdida de deseo sexual es el principal factor de disfunción sexual en la población femenina. El estrés y la monotonía en las relaciones de pareja son los enemigos principales del deseo sexual. Muchas veces, estamos tan agotados al final del día que lo que menos nos apetece es tener un encuentro sexual con nuestra pareja. A veces, por temor a ser rechazados no comunicamos nuestra falta de deseo y en otras ocasiones, por complacer a la pareja acabamos teniendo relaciones que no terminan de ser satisfactorias.

Tipos de deseo erótico

El deseo se puede clasificar en 2 tipos principales.

  • Deseo primario o espontáneo.
  • Deseo secundario o reactivo.

El deseo primario es el que surge de forma repentina, cuando estoy haciendo alguna actividad que no tiene que ver con algo erótico.

El deseo secundario es el que aparece en reacción a estímulos eróticos, que pueden ser visuales, auditivos, táctiles.

Es este segundo tipo de deseo el que podemos entrenar más fácilmente.

Causas de la pérdida del deseo sexual y cómo solventarlas

La falta de comunicación con la pareja

Una adecuada comunicación de pareja es esencial para solucionar todo tipo de conflictos. Muchas veces, por evitar malentendidos, discusiones, no somos del todo sinceros con nuestra pareja. A veces callamos por no herir al otro, y no comunicamos lo que no nos gusta, especialmente en la cama. Nos resignamos, complacemos al otro y los encuentros eróticos se convierte en algo que no disfrutamos. ¿Cómo vamos a desear algo que no nos da placer?

Y es que a veces no se pierde el deseo en general, sino que no deseamos el tipo de encuentros eróticos que tenemos. Comunicar a la pareja que necesitamos explorar, probar otras cosas y encontrar el tipo de sexualidad que deseamos va a hacer mucho bien a nuestro deseo.

Expresa lo que te gusta. Dile dónde y cómo quieres que te toque.  A que tu pareja no te satisface en la cama. En estos casos, no dudes en decirle cómo te gusta que te lo hagan, dónde te gusta que te toquen, si quieres más deprisa o más despacio, si has acabado o necesitas continuar. Esto, además de conseguirte unas relaciones más placenteras aumenta la autoestima, la intimidad y la confianza con la pareja.

La masturbación también nos puede ayudar a conocernos más, a saber qué es lo que nos gusta para luego transmitírselo a la pareja.

Si has perdido el deseo sexual es importante que se lo comuniques a tu pareja. Entre los dos podréis solucionar el problema mucho más eficazmente. No tengas miedo al rechazo, si de verdad hay amor, respeto y comprensión la pareja lo entenderá y se implicará. Si no, mejor alejarse de ella.

Pérdida de deseo sexual por sobrecarga de estrés

La sobrecarga de responsabilidades y obligaciones durante el día es la principal causa del estrés y ansiedad. Esto, si es prologado puede tener consecuencias muy negativas de todo tipo. Disminuye la actividad de nuestro sistema inmunológico, depresión, irritabilidad, insomnio y, por supuesto, reduce nuestro deseo sexual. Si estamos sobrecargados de cosas, el erotismo va a ir al final de nuestra lista de prioridades.

Para reducir la ansiedad y el estrés contamos con una gran variedad de técnicas, como la relajación, meditación mindfulness y otras muchas.

También es importante, encontrar un momento de la semana dedicado a encontrar tiempo para ti y para disfrutar de la intimidad con la pareja. Es esencial no descuidar la relación con la pareja por falta de tiempo. Sorprendeos mutuamente, tened detalles, sacar tiempo para las caricias y los besos, olvidaos del trabajo, apagad el teléfono móvil…

La monotonía como detonante en la pérdida de deseo sexual

El aburrimiento y la monotonía en la relación de pareja es nefasto para el deseo sexual. A menudo no deseamos lo que ya conocemos, el deseo viene porque hay cierto misterio. Con el tiempo, con la calma de esa fogosidad característica de los inicios en las relaciones, estas tienden a hacerse más rutinarias. Ya no hay nada que te sorprenda, ya no hay nada nuevo, ya le conoces.

¿Cómo solucionamos esto? Da rienda suelta a tus fantasías sexuales y si no tienes créalas. Prueba posturas nuevas, lugares nuevos donde practicar sexo. Puedes hacerte con juguetes u otros elementos que den vida a tus encuentros. Planificad citas temáticas, cread retos…Sed imaginativos.

Escasa educación sexual

Una falta de educación, la existencia de tabúes, culpa y vergüenza en relación al sexo influyen mucho en el deseo sexual. Tener una actitud positiva y saludable hacia la sexualidad es vital para que esta sea satisfactoria. Por ello es necesario promover espacios donde se hable de sexo sin tapujos. Hay que ir perdiendo la vergüenza, hay que informarse y compartir esa información.

La educación sexual nos hace libres para vivir nuestra sexualidad y erotismo a nuestra manera y de forma más plena y satisfactoria.

La falta de autoestima reduce el deseo sexual

La ausencia de una autoestima sana, los complejos y las inseguridades de todo tipo, pero sobre todo las relacionadas con el cuerpo y el sexo pueden perjudicar el deseo. Vernos mal físicamente, dudar de nuestra capacidad para dar placer y de la legitimidad de recibirlo hacen que perdamos las ganas de un encuentro sexual.

Es importante darse cuenta de que todos tenemos derecho a dar y recibir placer. Todos los tipos de cuerpos son hermosos, porque nos permiten vivir y sentir placer. Cada uno tiene una anatomía propia y un metabolismo propio, no puedes compararte con los demás.

Hay que dejar de ser tan exigentes con nosotros mismos y tratarnos como trataríamos a nuestros mejores amigos. Felicítate por tus logros y no te auto-castigues cuando no consigues algo. Permítete fallar. Deja a un lado las sentencias negativas, reproches e insultos. No te menosprecies.

Poca exposición a estímulos eróticos

Como hemos dicho, el deseo secundario o reactivo aparece ante la exposición a estímulos eróticos. Si en nuestro día a día no cultivamos ese deseo, es fácil que se vaya. No siempre va a venir de forma espontánea, el deseo se entrena.

¿Cómo podemos hacerlo? Lectura erótica, conversaciones eróticas, escritura erótica. Por qué no das rienda suelta a tus fantasías. Puedes escribir qué es lo que te encanta hacer en la cama, sola o con tu pareja. Durante el día ten conversaciones con tu pareja, mandaos mensajes o imágenes (teniendo cuidado con la privacidad en internet).  Aprended a seduciros. A veces se da por hecho que hay que tener un encuentro erótico, lo vemos como obligación y perdemos los juegos de seducción. Dedicad tiempo a caricias amorosas, que el deseo vaya apareciendo.


Andrea García Cerdán

Andrea es psicóloga con formación en terapia sexual y de pareja. Utiliza técnicas de terapia cognitivo-conductual y de terapias de tercera generación y Mindfulness.

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