Odio a mi madre: Qué hacer cuando te sientes así

Muchas personas han gritado “te odio” a su madre, a menudo cuando son adolescentes y están enfadados porque no consiguen lo que quieren.

Probablemente no lo decían en serio en ese momento y, mirando hacia atrás, puede que incluso se arrepientan de su comportamiento rebelde.

Sin embargo, en ciertos casos, las personas realmente odian a sus madres, a veces por una buena razón. Puede ser una situación difícil, ya que las madres son caracterizadas típicamente como cálidas, cariñosas y cuidadosas.

“Si has sido maltratado por una persona que en principio debería darte amor y apoyo incondicionales, puede hacer que te cuestiones tu propia autoestima y te sientas culpable y avergonzado”

El odio hacia las madres se manifiesta a veces cuando éstas no cumplen las expectativas de lo que debe ser una madre, dice Sabrina Romanoff, psicóloga clínica y profesora de la Universidad Yeshiva de Nueva York. A continuación, Romanoff analiza las complejas razones detrás de este sentimiento.

¿Por qué trato mal a mi madre?

Tu madre fue una vez la única responsable de tu vitalidad y respondió a todas tus necesidades, por lo tanto, mantenemos vínculos intensos con nuestras madres. Esa intensidad suele impedir la capacidad de ver a nuestras madres como seres humanos, junto con los defectos y daños que eso conlleva.

“Las personas soléis albergar sentimientos de odio hacia vuestras madres cuando creéis que habéis sido maltratadas, descuidadas o abusadas”.

– Sabrina Romanoff, PsyD

Las relaciones con las madres son a menudo complicadas. Rara vez las madres son figuras “totalmente malas”, y ahí radica el problema.

Por otra parte, el odio es complicado y suele estar reservado a personas hacia las que tenemos sentimientos diversos. En otras palabras, es mucho más fácil aceptar a una persona imperfecta cuando tenemos una historia mínima con ella o no tenemos que depender de ella.

Así, si tu madre siempre se ha comportado de forma abusiva y te ha tratado de forma horrible, es probable que en tu visión de ella no encuentres discordia. En consecuencia, podría ser más fácil aceptarla como es y cortar todo contacto.

El problema es que las madres, como todos los humanos, son imperfectas. Es decir, tienen cualidades buenas y malas.

Nuestra experiencia con ellas depende tanto de la magnitud de sus defectos como de nuestra habilidad y capacidad para aceptar estos errores y faltas.

Si tu madre te maltrataba, si te cuesta aceptar los fallos de ella o, más comúnmente, si era incoherente en el trato que te daba a ti o a otros, es probable que tengas una reacción adversa cada vez que incumpla lo que esperas de ella.

Sin embargo, por debajo del odio, se encuentra el amor que la versión infantil de ti aún siente por tu madre. A pesar de los malos tratos, los niños siguen manteniendo la esperanza de que sus cuidadores les traten como creen que deberían hacerlo las madres cariñosas. Y, en última instancia, la decepción perpetua suele crear una reacción intensa y negativa, como el odio.

Estrategias de afrontamiento

Odiar a tu madre es un proceso confuso y emocionalmente agotador, ya que el odio es una forma más severa de ira. Es importante que des prioridad al autocuidado y que efectúes los cambios en tu estilo de vida que sean necesarios para sobrellevar la situación.

También es natural que te sientas enfadado, Romanoff explica cómo puedes utilizar tu ira de forma productiva para establecer límites.

Establecer límites

El enfado suele ser una reacción saludable que indica que se ha infringido un límite. La clave de la ira es reconocerla y aprender a utilizarla de forma productiva.

Una reacción productiva a la ira es, en primer lugar, identificar cuándo ocurre y, a continuación, hacer una pausa para reflexionar sobre el origen y la causa.

Si eres capaz de entender cómo se ha vulnerado tu límite, puedes responder eficazmente defendiéndote de forma constructiva, utilizando una comunicación asertiva y restableciendo el límite que se ha definido.

Este proceso no es tan fácil como parece, ya que el enfado suele provocar acciones impulsivas. A pesar de que satisfacer este impulso en el momento parezca gratificante, casi siempre conduce a consecuencias lamentables, como insultos, comentarios hirientes, amenazas o agresiones físicas. Esto se debe a que la ira busca la represalia: herir al otro como has sido herido tú mismo.

Si no te tomas el tiempo de hacer una pausa y comprender a qué responde tu ira, serás incapaz de recrear el límite vulnerado. En cambio, te quedarás con la carga de tu respuesta impulsiva impulsada por la ira, que suele corresponderse con sentimientos de culpa, ya que entonces puedes sentirte obligado a disculparte con el agresor.

Esto crea un círculo vicioso de ataques recíprocos entre cada uno de vosotros sin conseguir que las necesidades de cada uno se satisfagan de forma productiva.

“En vez de eso, utiliza tu ira como guía para ayudarte a aprender más sobre ti mismo, tus límites y lo que necesitas de otros, y a su vez, enseña a las personas que te rodean cómo necesitas ser tratado”.

– Sabrina Romanoff, PsyD

La terapia es una herramienta útil para enseñarte a utilizar tu ira de forma productiva y a establecer límites que protejan tu salud mental.

Autocuidado

Pasar por una mala racha con tu madre es un reto emocional, sin embargo, practicar el autocuidado dando prioridad a tus necesidades y adelantándote a las de otras personas es lo que te ayudará a sobrellevar la situación.

Esto a veces adopta diferentes formas dependiendo de la dinámica de tu relación con tu madre. Por ejemplo, puede significar pedir a tu madre algo de espacio o avisar de que ya no quieres que paséis las vacaciones juntas.

Si vives con tu madre, esto implica cambios en tu estilo de vida, como mudarte si eres lo suficientemente mayor o buscar ayuda si eres víctima de abusos.

Qué significa esto para ti

A veces, las personas odian a sus madres si han sido maltratadas por ellas o defraudadas repetidamente.

Este odio es una emoción fuerte que en ocasiones es difícil de sobrellevar. Si bien a menudo es expresado impulsivamente como ira, es útil establecer límites en lugar de ello. También es esencial dar prioridad a tus propias necesidades y cuidar tu salud mental.

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Autor: Psicología Online Avanzada

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